
Al 23/03, el reporte de casos confirmados el Coronavirus alcanza a 375458, de los cuales aproximadamente 21.7% se han dado en China, 17% en Italia, 11.5% en Estados Unidos, 8.8% en España,7.7% en Alemania, en más de 150 países, con lo que se constituye en una pandemia.
Un párrafo aparte respecto al abordaje de la crisis del Coronavirus, lo merece Corea del Sur por los resultados sorprendentes que ha tenido éxito gracias a la estrategia de análisis masivo – aunado al contexto político y socio-cultural de ese país-, lo que ha permitido identificar estadios tempranos de la enfermedad, y limitar tremendamente la tasa de fatalidad a un 1.24% frente a un trágico 9.5% de Italia; y logrando limitar también la propagación de casos confirmados; considerando que era el primer país después de China por número de casos confirmados, hoy, se encuentra en 8vo lugar con 8961 casos confirmados.
Considerando los principales impactos al rubro alimenticio, en este panorama mundial tan desolador, es muy difícil estimar los impactos. Aunque desde el inicio del brote de Covid 19 se determinó que no existía evidencia de transmisión del virus a través de alimentos o empaques para alimentos y la FDA emitió un comunicado en este sentido, sin duda, el Coronavirus ha tenido y seguirá teniendo un impacto enorme en la industria en general y en la industria alimentaria en particular, desde la producción primaria hasta los sistemas de distribución.
Algunos ejemplos que muestran este impacto son:
Ya se han tenido interrupciones importantes en la cadena de suministro, inicialmente con insumos, equipos y otros provenientes de China y esto ha ocasionado que incluso companias tan grandes como Campbell y Coca Cola busquen con urgencia proveedores de reemplazo en otros países o bien que apunten a buscar proveedores nacionales.
La propagación inicial en China ocasionó interrupción de envíos de productos exportados a China, por ejemplo carnes desde países grandes como Estados Unidos hasta países que recién iniciaron envios a China como Bolivia, ocasionando el respectivo efecto de reacción en cadena, especialmente en economías emergentes.
En particular para América Latina, que viene creciendo a menor ritmo desde hace cinco años y se estancó en 2019, esta crisis se suma a los retos de la reactivación económica de países altamente dependientes de las compras o inversiones de Pekín.
Se ha evidenciado el incremento de demanda de productos enlatados en países ya reas en los que ha afectado el virus o en los que ha empezado su propagación.
Muchos países han determinado prohibiciones de viajes internacionales, limitando así la concreción de negocios o bien las mismas empresas han determinado su limitación por razones de prevención, como Cargill y Nestlé,aún antes de las prohibiciones.
Muchas empresas están reduciendo o reorientando sus pronósticos financieros, previendo incluso perdidas de cientos de millones de dólares, como Diageo y Coca Cola.
Muchas empresas del rubro gastronómico donde todavía no se han cerrado del todo, se ven obligadas a pasar rápidamente a las opciones de comida para llevar o a domicilio.
Un gran número de eventos, conferencias, ferias y congresos de asociaciones han sido pospuestos o cancelados en muchos países;
Sin embargo, otros eslabones de la cadena de suministro si bien se han visto presionadas por la inesperada demanda, podrían verse temporalmente beneficiadas por el pico de compras impulsadas por las declaratorias de cuarentena y restricción de apertura de centros de abastecimiento. Es el caso de los minoristas y proveedores de alimentos de vida estable. En muchos países las medidas tomadas y el temor a la escasez de alimentos ha disparado compras basadas en pánico, ocasionando limitación de productos de primera necesidad.
Por otra parte, las condiciones actuales representan también un riesgo para los elementos más importantes del suministro de alimentos, que son la calidad e inocuidad de los productos; donde muchas organizaciones no contaban con medidas de preparación y respuesta ante emergencias y menos aún ante pandemias como la actual.
Las situaciones que deberían abordar las empresas alimentarias pueden incluir:
- Disminución o ausencia de consumidores en restaurantes y servicios de alimentación en patios de comida.
- Requerimiento de preparación de comidas en sitios de emergencia, que sean adaptados como hospitales o centros de atención.
- Disminución significativa o importante de personal tanto operativo como administrativo
- Interrupciones significativas en la cadena de suministro y escasez de productos considerando las disposiciones de horario continuo.
- Demanda incrementada de productos de primera necesidad.
- Las interrupciones pueden afectar el suministro de combustible y algunos servicios básicos
- Costos aumentados por las necesidades de equipos de protección personal, recambio frecuente de éstos, rutinas incrementadas y profundas de limpieza y desinfección y medidas estrictas de control de salud e higiene personal.
Si bien el impacto económico actual y futuro en el rubro alimentario es seguramente incalculable, y aunque aún es temprano para decirlo, sin embargo, el aumento en los casos de Covid-19 en todo el mundo aumenta el riesgo de interrumpir el sistema mundial de comercio de alimentos, no tanto a corto plazo, excepto temporalmente y con quiebres de logística, pero puede verse afectada a mediano e incluso a largo plazo especialmente si se afecta el eslabón de la producción primaria. Sin duda se requerirán estrategias eficaces para recuperar la cadena de suministro y fortalecer la seguridad alimentaria, basadas en las lecciones aprendidas.
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